Entrevista sin entrevistado


Me siento totalmente identificada con Peio H. Riaño. En incontables ocasiones me han denegado una entrevista. Sin embargo a mí me rechazaban porque no les interesaba que les entrevistase una mísera estudiante de periodismo que publicaría la entrevista en un Blog o se la entregaría a un profesor de cualquier asignatura. Mis opciones eran más reducidas: podía seguir buscando un alma caritativa que me atendiese o podía publicar una entrada en mi Blog denunciando el hecho, y esperar a que mi madre, mi padre y mejores amigxs lo compartieran y diesen a 'me gusta'.

El autor de No hay más preguntas, señor Cercas ha hecho lo que cualquier periodista debería hacer cuando le prohíban hacer su trabajo. Por supuesto no siempre estará justificado, tampoco vamos a ser unos tiranos de la información.

En este caso, como explica el escritor, Javier Cercas rechaza esta entrevista por falta de tiempo y ofrece a cambio una rueda de prensa. Como si fueran lo mismo. Según explica Peio, la principal causa de no querer atenderles habría sido el descontento con las declaraciones de una ensayista de El Confidencial. No se me ocurre otra oportunidad mejor para que el mismo diario cambie de opinión concediéndoles otra entrevista.

El texto se basa en la sucesión de las preguntas que le habrían hecho al escritor español en su encuentro. En ellas se puede apreciar un tono atacante, que busca la bronca y que se nota en cada una de ellas que le buscan la cosquillas al entrevistado. Posiblemente si el encuentro se hubiera producido, ni el tono ni el mensaje habrían sido el mismo. 

En las cuestiones no solo se trata el motivo de su nueva novela. Hay preguntas sobre novelas pasadas, sobre declaraciones del escritor, sobre sus afirmaciones y el efecto que podían tener sobre otros autores y la propia ciudadanía... Por lo que creo que el periodista se encuentra más que molesto, que lo quiere mostrar y que va a hacer que Javier Cercas se arrepienta de no haberles concedido la dichosa entrevista.

El formato me parece ideal. La idea también. El título, supremo. El tono... creo que yo también lo hubiera expresado así. Lo que dudo, de nuevo, es si habrían sido las mismas preguntas en el caso de producirse la entrevista. 

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